No me arrepiento de mis fragilidades expuestas
llanuras y grietas se abren paso
dibujan mapas
abren caminos
crean diálogos murmurados en un antiguo idioma
que susurrados a mi oído me devuelven la delicadeza
aquel velo que es capaz de ablandar cualquier mirada
mi mirada
y le recuerdan a mi corazón la belleza en bruto

Un cuadro de mi vida y la de todos
pintado en acuarela y óleo
se extiende como un manto,
como la noche misma
y en mi cabeza deja flores
jazmines, azahares y alelíes
imposibles de disfrutar
si a nadie se le hubiera ocurrido
poner una grieta ahí.

Sin mis grietas, mi hermoso cuadro solo sería un triste lienzo en blanco.

No los culpo. Había olvidado mirar a los ojos y ver la profundidad en ellos. Me sumergí en el tiempo muerto y descuidé las raíces de los corazones. Volver a empezar siempre es difícil, y dejar el camino conocido más aún. Navegar en el vacío es un regalo cuando la herida está expuesta. No los culpo. He malgastado mundos enteros, ocultado esmeraldas, escupido oráculos, enjaulado zorzales y arrancado orquídeas. El fuego secó el mar y la noche condenó el cielo. El relámpago devoró el árbol y la tormenta se llevó los restos. No los culpo. No me culpo. Cuánto más brilla el error que el acierto. Para despojarse de las vestiduras primero hay que despojarse de la desnudez. Para comenzar a vivir primero hay que morir. El latido de mi pecho vale más que todas las riquezas en el espejo. El instante en el que nace una flor pesa más que los siglos de desesperanza. No me culpo... me perdono.

sé bien
que nadie me puede entregar
lo que yo no puedo conseguir

también sé
que la compañía solo es dulce
cuando se tienen los brazos abiertos

mas cómo me gustaría en este momento
poder tocar una mano
besar un párpado
y sentir calidez

quizás me cansé de girar en torno a mi
de dialogar más de la cuenta
de volcar mis armas
y encerrar, encerrar... encerrar
infinitamente encerrar

qué ironías de mierda tiene la vida a veces
dame un descanso, que me engaño de todas formas
qué ganas de atravesar la piel
de una vez por todas

qué ganas...
de dar un suspiro y barrer todo
ahondar en profundidades sin ahogarme
acariciar sin dañar
beber vida en su más puro estado
volverme aire
habitar el centro
encontrarme en la sonrisa ajena
reírme de la cacofonía
que la simpleza la dé el tambor
y cantar, cantar...
infinitamente
cantar.

...un poco de ayuda no andaría mal.