Le petite femme

De pequeños movimientos conjugados con melodías que no paran de sonar. Taradeando, taradeando, siguiendo  la dialéctica de tus pensamientos y tus sueños (No, los tecitos no bastan). Puedo imaginarme tus ojos de ardilla y tu pelicorto chascón de tintes rojizos preguntándole a las hojas, al destino, al azar y a la vida misma qué fue lo que te hizo llegar aquí.

¿Te das cuenta que hemos llegado lejos?

Y que entonces los sentidos recobran el sentido
uno
por
uno
.
Y que  la belleza está en todas partes, coexiste.
A través de nosotros.
Bajo nuestros pies.
Con nosotros.
Dentro
En
(ti)
Y que yo no puedo estar más feliz por ti
porque, Pequeña, esto es comenzar a sentir.
Esto es sacar un poco los pies de la tierra
aquella tierra que te atrapa hasta que comienzan a salir raíces
Ahora, que te comiencen a crecer alas
(y que no las cortes, por supuesto)


Porque yo... yo no sé que haría sin ti.

...Y
¿y?
¡y!
Yo te amo.