A veces me da por soñar que el aire que sale de mi recorre el mundo
inicia su viaje en un salto de trampolín
se cuela lentamente por la rendija de la ventana
una vez afuera enciende fuegos
acaricia los árboles
disipa el humo de la tetera tres casas más allá de la mía
da brincos
quizás cuanto tiempo estuvo encerrado en un ático de mala muerte
hasta que es liberado por un salvador anónimo
-inclusive pasa sí mismo-
con peso y sabor aciago desciende a la tierra
justo cuando se iba a dar por muerto sostiene la caída de una hoja
esto sucede cinco espirales más allá, hacia el norte

Ahí va mi aliento
que ahora recorre el Amazonas
Ahí va mi aliento que ahora da vuelo al trompo de un niño
Ahí va mi aliento
mezclándose con tantos otros alientos
llega a las montañas chinas el multialiento
después de cruzar Europa
cruza el sufrimiento de África
se marea con las alturas del Pacífico
y se limpia con la sal de las olas
para dar origen a algo nuevo
lleno de esperanzas.

¿Llegará el aliento a acariciar mi nuca?
¿logrará reunirse el aire que salio de mi nariz
con el que saldrá de mi boca?
que grato es pensar
que se puede abrazar el aire
después de vivir el abismo.


Privilegiados los ojos que se dejan atrapar por la belleza
una invitación para colocar una piedra
luego otra piedra más

se encabrita el aliento que juega en altamar
maravilloso néctar de aroma otoñal
yo te invito a jugar
a concederle un tango a la muerte
conquistar un zorzal valiente
arrojar las llaves al río
solo para encontrarlas
saltar de copa en copa
ebrios de sol
pender de un hilo
cortarlo con la boca
volar requiere mucho valor
así juegan los girasoles cantores
cavemos con las manos
uñas negras y pies descalzos
enterremos un acertijo...
... déjalo crecer.

Quiero ser nido y pájaro
puerto de anclaje, velero zarpante
qué cansancio es navegar
cuando los mares se ahogan de sed
prefiero bucear en túneles de lenguas
rogantes de placer
donde acaricia la seda al viajero
te saluda el abismo si te decides a entrar
riquezas coronan rincones esperando ser vistos
bailan las burbujas en enjambre
míralas, cómo reflejan la sonrisa del arcoiris
las ostras, que acostumbran a ensimismarse
recitan poesía en lenguaje de sirenas
allá
sobre el monte
junto al árbol
aguarda el zorro con cabeza de humano

tiembla

florecen los valles a la sombra de tu embrujo
mil pájaros se liberan cada vez que me besas con los ojos
los senos secretan ambrosía
bésame
bésame el corazón
bésame suavemente el corazón
apriétalo con tus labios
que amenaza con escaparse por la garganta
el vértigo me posee como fuego sobre la madera
las valkirias galopan por mis entrañas
ábreme la piel de la espalda
desgárrala con colmillos de lobo
para que brote de mi el caramelo de fruta madura
la bruma de tu aliento jadea mi cuerpo
me alimento del rocío de tu alba
tu oreja me cuenta un secreto
se abren las puertas de la pupila
para que entres en mi universo.

... ahora ábrelo.

Decidí abandonar el valle de los espejos.


El fantasma se presenta para consumar la ambición, devuelve el reflejo del deseo. Abandono esta tierra de nadie y planto mi pie en el bosque. Busco el valor desde mis entrañas, para continuar abro el corazón. Respiro, como quien limpia su interior. Respiro, y la tormenta queda atrás. Abandono el valle de los espejos para recordar lo que el tiempo no olvidó. Habito el mundo para descubrir el regalo infinito, que el viento me lleve donde me tenga que llevar.

Tanta poesía guardada detrás de los labios
busca jugar y enredarse en un par de besos

sedienta de amamantar sueños
se sumerge en el mar de las ansias
e inmola su voluntad con la daga

¿no te cansas corazón de latir tan rápido?

como vuelo de pajarito errático
consumes tus plumas con el fuego
en cada aleteo
de tanta ambición controlada
de tanta muerte solapada
de tanta fragilidad acorazada
de tanta tanta tanta
tanta pena invocada
y palabra ahogada


Si sabes donde vas a parar el vuelo
¿qué te sostiene corazón sin freno?


no quemes tus sueños
que la esperanza se agota
cuando la noche está detrás de la ventana
¡aférrate! ¡aférrate a la luna!

la vida no espera
la espera no aguanta

¡date prisa! ¡date prisa pajarito!
encuentra el camino a casa


ouroboros

me alejé del dolor
de la vergüenza, me alejé
de yemas con olor a hierro
cántaros oxidados
nudos muertos
huí
vagué y navegué
construí una cerca desde las ramas
mi metro cuadrado de paz
mas olvidé lo redondo que es el mundo
que la muerte tiene buena memoria
y que los platos rotos
se pagan igual.

No me arrepiento de mis fragilidades expuestas
llanuras y grietas se abren paso
dibujan mapas
abren caminos
crean diálogos murmurados en un antiguo idioma
que susurrados a mi oído me devuelven la delicadeza
aquel velo que es capaz de ablandar cualquier mirada
mi mirada
y le recuerdan a mi corazón la belleza en bruto

Un cuadro de mi vida y la de todos
pintado en acuarela y óleo
se extiende como un manto,
como la noche misma
y en mi cabeza deja flores
jazmines, azahares y alelíes
imposibles de disfrutar
si a nadie se le hubiera ocurrido
poner una grieta ahí.

Sin mis grietas, mi hermoso cuadro solo sería un triste lienzo en blanco.

No los culpo. Había olvidado mirar a los ojos y ver la profundidad en ellos. Me sumergí en el tiempo muerto y descuidé las raíces de los corazones. Volver a empezar siempre es difícil, y dejar el camino conocido más aún. Navegar en el vacío es un regalo cuando la herida está expuesta. No los culpo. He malgastado mundos enteros, ocultado esmeraldas, escupido oráculos, enjaulado zorzales y arrancado orquídeas. El fuego secó el mar y la noche condenó el cielo. El relámpago devoró el árbol y la tormenta se llevó los restos. No los culpo. No me culpo. Cuánto más brilla el error que el acierto. Para despojarse de las vestiduras primero hay que despojarse de la desnudez. Para comenzar a vivir primero hay que morir. El latido de mi pecho vale más que todas las riquezas en el espejo. El instante en el que nace una flor pesa más que los siglos de desesperanza. No me culpo... me perdono.