Expossure

Corriente de la conciencia. Es algo difícil si te acostumbras a vivir en esta cabeza en donde todo parece ser un circo y hay algo así como 5 frases sonando al mismo tiempo. Es algo difícil intentar materializar pensamientos, cuando son nada más que nubes que atrapas de vez en cuándo, parecido al ir caminando por la calle escuchando conversaciones ajenas. Descuidar la gramática y dejar de analizar cada palabra por sí sola. No, eso no es para mí. ¿Cómo dejar de analizar las cosas? A veces parece que veo el tiempo demasiado lento, como la película del pianista que vimos el otro día. Cuando estás acostumbrado a vivir en una mente en donde todo sucede más lento y las inseguridades se juntan en el rellano esperando a salir casi como una explosión, no puedes esperar hablar cosas coherentes e interesantes. No puedes dejar entrever aquella humanidad que te avergüenza. No sé, gente, no sé tú. Ustedes son raros, pequeños entes creados por mi cabeza. Siempre haciéndome sentir mal conmigo misma, jaja, qué chistoso. Hilarante el hecho de que la persona sin ojos, boca ni oídos que habita dentro de mí siempre sabe más que la niña de rulos que siempre se está riendo y siempre está hablando cualquier huevá. Riendo, sonriendo, soñando, ignorando la vida. De eso se trata, ¿no? Se trata de exponerse, bueno, ¿quieres conocerme? Ésto soy! No, no soy ésto, nunca podrás saber qué es ésto. Tendrías que tener acceso directo a las vivencias coleccionadas con tanto esmero, te transportaría al baño de mujeres de aquel pequeño colegio cuando tenía 6 años, ese cubículo en particular, sentada sobre el water. Tendrías que estar frente a frente con mi miseria humana, las cosas que tengo escondidas, las que no quería recordar, las que he recordado con el tiempo. El cajón bajo siete llaves. ¿Quieres saber de rincones oscuros? Éste lo es. Mi cabeza. Mucho gusto.

Leave a Reply